Una invitación digital de casamiento tiene que resolver cuatro cosas: que la abran, que sepan cuándo y dónde, que confirmen, y que quede claro cuántos lugares tiene cada uno.
Todo lo demás — la música, las fotos, el itinerario, la lista de regalos — suma, pero si esas cuatro no están resueltas, la invitación no está haciendo su trabajo.
Qué lleva, en orden
El orden importa: la gente abre, mira tres segundos y decide si sigue. Esto es lo que tiene que aparecer primero, y por qué:
- Sus nombres y la fecha. Antes que nada. Si hay que buscar la fecha, está mal armada.
- Dónde y a qué hora. Ceremonia y salón, con mapa. La hora de la ceremonia es la hora real de llegada, no la del acto.
- El botón de confirmar. Arriba, no al final. Mucha gente no llega hasta abajo.
- Cuántos lugares tiene. Ver más abajo.
- Después: itinerario, dress code, alojamiento, lista de regalos, padrinos, fotos.
Cómo se redacta
Hay tres tonos y los tres son correctos. Lo que no funciona es mezclarlos.
| Tono | Ejemplo de apertura | Cuándo va |
|---|---|---|
| Formal | «Con la bendición de Dios y de nuestros padres…» | Casamiento por iglesia, familia tradicional |
| Cercano | «Nos casamos, y queremos que estés.» | Casamiento en quinta, gente joven |
| Con humor | «Después de ocho años, por fin.» | Sólo si ustedes son así todo el tiempo |
Tres reglas que valen para los tres tonos:
- Los nombres completos y bien escritos. Es la parte que la gente relee. Una tilde mal puesta en el nombre de la suegra se comenta durante meses.
- Nada de "sujeto a disponibilidad" ni letra chica. No es un contrato.
- Si hay que pedir algo — cupo, vestimenta, no niños — se dice de frente y una sola vez. Repetirlo tres veces suena a reclamo.
Cuándo se manda
- Save the date: entre cuatro y seis meses antes, si hay gente que viaja o si la fecha cae en un fin de semana largo.
- La invitación: entre dos y tres meses antes. Antes de eso la gente la guarda y se olvida; después no alcanza para organizarse.
- El recordatorio: una semana antes, sólo a los que no confirmaron.
Con una invitación digital el recordatorio es fácil, porque el sistema ya sabe quién no contestó. Con papel hay que llamar uno por uno.
Los padrinos y el cupo
Dos cosas que se resuelven en la invitación y no después:
Los padrinos y los testigos. Hay tres formas de ponerlos y las tres son correctas: sólo sus nombres debajo de los papás, una sección aparte que diga quién es testigo y quién padrino, o sin lista y con un mensaje personal a cada uno. Está explicado en detalle en la guía de testigos y padrinos.
El cupo. Es lo que evita que lleguen tres cuando esperabas dos. Se dice como un dato, no como una regla: «Reservamos 2 lugares para vos» funciona mucho mejor que «no se admiten acompañantes». La guía de cómo evitar colados tiene las tres formas de decirlo.
Cada invitado abre su propio link y ve su nombre, cuántos lugares tiene reservados y en qué mesa lo sentaron. Nadie tiene que preguntar y nadie tiene que suponer. Ver cómo se ve.
Preguntas que nos llegan seguido
¿Mando una invitación por familia o por persona?
Por persona, con el nombre. Una invitación con nombre se reenvía mucho menos y permite decir el cupo de cada uno.
¿Qué hago con los que no confirman?
Un recordatorio una semana antes, y después una llamada. Los que no contestan dos veces normalmente no van.
¿Pongo la lista de regalos en la invitación?
Sí. Es lo que la gente busca y, si no está, te lo preguntan por WhatsApp uno por uno.
¿Y si cambia la fecha?
Con una invitación digital se cambia una vez y todos ven la versión nueva. Con papel hay que reimprimir y volver a repartir.