Lo que hace bonita a una invitación digital no es el adorno: es que se entienda en tres segundos y se lea con una mano. Primero se decide la paleta y la tipografía, después las fotos, y el texto al final — porque el texto siempre sobra.
Dos tipografías, tres colores y una foto buena hacen más que veinte elementos.
El orden en que se decide
- La paleta. Tres colores: uno de fondo, uno de texto, uno de acento. Salen del salón, del vestido o de las flores — no de Pinterest.
- Las tipografías. Dos: una para los nombres y otra para todo lo demás. Nunca tres.
- La foto de portada. Una sola, vertical, donde se les vea la cara.
- La estructura. Qué va primero, qué va después.
- El texto. Al final, y siempre se corta a la mitad.
Hacerlo al revés — empezar por el texto — es lo que produce invitaciones donde hay que hacer scroll dos pantallas para encontrar la fecha.
Tipografías: dos, y no más
La regla que casi nunca falla: una tipografía con carácter para los nombres, y una neutra para el resto.
- Para los nombres: una manuscrita o una romana con serifas. Es la única parte donde conviene arriesgar.
- Para todo lo demás: una sin serifas, legible, en un tamaño que se lea sin acercar el celular a la cara.
Tres errores de tipografía que se repiten:
- Manuscrita para el texto largo. Es preciosa en dos palabras e ilegible en cuatro líneas.
- Todo en mayúsculas. Se lee más lento y en pantalla chica se vuelve un bloque gris.
- Texto muy chico. Lo que en la computadora se ve elegante, en un celular a la mitad del día no se lee.
Las fotos: verticales y con cara
La pantalla del celular es vertical. Una foto horizontal preciosa se ve como una franja de tres centímetros.
- Vertical, siempre. Formato 3:4 o más alto.
- Que se les vea la cara. La foto de las manos con los anillos es bonita pero no dice quiénes son.
- Con espacio para el texto. Si el nombre va encima de la foto, la foto necesita una zona lisa: cielo, pared, pasto.
- Pocas. Cinco buenas valen más que veinte. Nadie ve veinte.
Las fotos pesadas son la causa número uno de que una invitación tarde en abrir. Y una invitación que tarda cinco segundos se cierra antes de abrirse. Si la que estás por comprar tarda en cargar en la muestra, va a tardar igual con tus fotos.
Cuánto texto aguanta
Menos del que crees. La regla práctica:
- Portada: nombres, fecha. Nada más.
- Cada sección: un título y dos líneas. Si necesita tres, va en otra sección.
- La carta a los invitados: es el único lugar donde el texto largo funciona, porque quien la abre ya decidió leer.
Y una prueba que sirve: léela en voz alta. Si te quedas sin aire, está larga.
Los seis errores que arruinan una invitación bonita
- La fecha no se ve de inmediato. Es el dato número uno. Si hay que buscarlo, está mal.
- El botón de confirmar al final. La mitad de la gente no llega al final.
- No dice cuántos lugares tiene cada quien. Es de dónde salen los colados.
- Música que arranca fuerte. La mitad la abre en el trabajo. Que arranque bajo o con un toque.
- Demasiadas animaciones. Una buena — el sobre que se abre — vale más que seis.
- Los nombres mal escritos. Es la parte que la gente relee. Revísenla dos veces.
Preguntas que nos llegan seguido
¿Cuántos colores puedo usar?
Tres. Fondo, texto y acento. Un cuarto sólo si es un neutro.
¿Puedo usar los colores de mi salón?
Sí, y suele quedar mejor que elegir de cero: la invitación anticipa lo que van a ver.
¿Conviene música?
Sí, si arranca bajo o con un toque. Una que arranca fuerte hace que la cierren.
¿Cuántas fotos pongo?
Entre cinco y ocho. Más que eso nadie las mira y la invitación se vuelve lenta.